Habilidades Sociales

Habilidades sociales. Qué son y cómo mejorarlas.

Habilidades Sociales

“Somos seres sociales”

Una de las cuestiones básicas del comportamiento humano es que nuestra vida está tremendamente interconectada con la de los demás. Vivimos en comunidades, creamos familias, buscamos pareja, compartimos espacios de trabajo, celebraciones, etc. Más aún, crecemos en una cultura y recibimos una educación para adaptarnos a ella. Podemos comunicarnos, siendo una de nuestras principales capacidades.

Las relaciones con los demás pueden ser fuente de bienestar o una causa de estrés y malestar. A diario, afrontamos situaciones y relaciones donde se ponen en juego objetivos, intereses o necesidades de diferentes personas, incluidas las nuestras. De esta forma, lo social y lo personal se entremezcla.

Para saber gestionarlo son fundamentales las habilidades sociales (HHSS). Su utilidad influye en todas las facetas de la vida.

Infografía resumen: qué son las habilidades sociales y la competencia social

¿Qué son las habilidades sociales?

En general, se trata de un conjunto de comportamientos o destrezas que son utilizados para resolver las interacciones de manera exitosa y adaptarse al entorno social. No hablamos de patrones rígidos, sino que han de ser adaptados según cada situación. Además, son habilidades aprendidas y por ello pueden ser entrenadas o perfeccionadas cuando sea necesario.

Gracias a las habilidades sociales:

  • Nos relacionamos de forma favorable con los demás.
  • Nos sentimos mejor con nosotros mismos y nuestra vida, siendo fundamentales para gozar de buena salud mental.
  • Facilitamos el camino hacia la consecución de nuestros objetivos.

Estas habilidades forman parte de un concepto más amplio: la competencia social. Es decir, el rendimiento global de alguien en las relaciones sociales.

¿Qué es la competencia social?

Vendría a ser la eficacia con la que una persona se desenvuelve en las situaciones sociales.

Para relacionarse de forma competente no solo entran en juego las habilidades sociales, también una serie de factores personales como son los pensamientos, valores, emociones, motivaciones, expectativas, etc.

Las personas con mayor competencia social se adaptarían mejor a las situaciones y al mismo tiempo serían más influyentes en ellas y menos vulnerables a los cambios situacionales.

Habilidades y competencia social.

Los pensamientos, las emociones, la motivación o las expectativas ejercen un papel decisivo en el comportamiento. Todas estas cuestiones explican en gran medida por qué diferentes personas actúan de manera distinta ante una misma situación social.

Las habilidades sociales pueden ser entendidas como la expresión de la competencia social de una persona, el comportamiento que ven y al que reaccionan los demás. Pero las HHSS, a su vez, dependen de factores ambientales (situaciones, personas implicadas, etc.), factores personales (cognitivos, emocionales, motivacionales, etc.) y del propio comportamiento y sus consecuencias positivas o negativas. El manejo de todo ello determinará nuestra competencia social.

¿Qué hacer? ¿Cómo mejorar?

Como vemos, es necesario trabajar los comportamientos y hábitos, pero también con nuestros pensamientos y emociones, no solo para encontrar las posibles dificultades sino también para que el cambio en los comportamientos se produzca y se mantenga. Si sólo se trabajan las habilidades sin abordar el cambio en los patrones emocionales y de pensamiento, muy probablemente la persona vuelva a comportarse como lo hacía antes.

Para mejorar la competencia social se deben trabajar los siguientes aspectos:

  • Conocimiento. Conceptos básicos de cómo actúan las personas, de cuáles son los comportamientos más habilidosos, de las costumbres sociales, de las alternativas de respuesta que tenemos y dónde, cuándo y cómo utilizarlas, etc.
  • Empatía. Entender la perspectiva de los demás y cómo se pueden estar sintiendo.
  • Asertividad. Capacidad de expresar adecuadamente lo que piensas y sientes, así como defender tus derechos.
  • Resolución de problemas. Saber analizar y buscar alternativas a los problemas.
  • Creencias y teorías. Sobre diferentes aspectos de la vida y las personas, estereotipos.
  • Expectativas. Sobre nuestra capacidad. También sobre las consecuencias o resultados de nuestro propio comportamiento (por ejemplo, no decir lo que piensas por miedo a la reacción de los demás).
  • Valores. El sentido moral que queremos dar a nuestros actos.
  • Autorregulación. Cómo ser capaz de regular el propio comportamiento.
  • Emociones. Aprender a identificar, reconocer y gestionar las emociones propias y de los demás (inteligencia emocional).
  • Comportamiento. Influenciado por todo lo anterior. Se trataría del entrenamiento de los comportamientos que vamos a mostrar en las situaciones sociales (las HHSS). Se busca que la persona limite un tipo de conductas que ya realiza pero que no acarrean consecuencias deseables, fomente otras que ya conoce y que son favorables o aprenda otras nuevas que le van a ayudar. Todo ello siempre referido a la situación o situaciones adecuadas.

Es importante resaltar que un entrenamiento en habilidades sociales no es un mero aprendizaje de conductas, también tienen cabida otras técnicas como la relajación, la reestructuración cognitiva, la resolución de problemas, clarificación de valores, etc. Todo ello desde una perspectiva educativa y de cambio personal.

Ejemplos de habilidades sociales.

Tipos de habilidades sociales: síntesis de propuesta propia

Existen diferentes clasificaciones de las habilidades sociales que recogen un buen número de ellas. A continuación mostramos, a modo de ejemplo, una propuesta propia a partir de las existentes.

No obstante, la asertividad y la empatía podríamos decir que son las principales habilidades a entrenar, pues serían en buena medida transversales al resto.

Habilidades sociales básicas.

Son primordiales a la hora de comunicarnos de forma satisfactoria:

  • Iniciar una conversación.
  • Mantener una conversación.
  • Escucha activa. Saber escuchar con atención y guardar turnos.
  • Hacer preguntas.
  • Presentarse.
  • Dar las gracias.

Habilidades sociales avanzadas.

Precisan más destreza que las anteriores, aunque se apoyan en ellas:

  • Dar tu opinión.
  • Pedir ayuda.
  • Pedir disculpas.
  • Capacidad de convicción

Habilidades de Inteligencia Emocional.

Relacionadas con la gestión de las emociones y el autocontrol.

  • Saber identificar y comprender las emociones propias y de los demás.
  • Gestionar la expresión de las emociones.
  • Gestionar tu reacción a las emociones o comentarios de los demás.
  • Gestión del miedo a hablar o a decir lo que piensas.
  • Manejo del estrés.

Habilidades de negociación.

Aquellas que permiten evitar conflictos o gestionarlos de manera adecuada, rehuyendo la agresividad o la violencia.

  • Escuchar y comprender a la otra parte del conflicto.
  • Respetar y aceptar las opiniones de los demás.
  • Proponer alternativas.
  • Defender tu postura.
  • Capacidad de persuasión.
  • Pedir permiso.
  • Ayudar a los demás.

Habilidades resolutivas.

Aquellas que permiten ser más eficaz, eficiente y productivo.

  • Reconocimiento tanto de las propias habilidades como limitaciones.
  • Capacidad para tomar decisiones.
  • Clarificación de objetivos.
  • Capacidad de organización.
  • Capacidad de definir problemas y evaluar soluciones.
  • Capacidad de resolución.

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